mi filosofía
No creo en la perfección
Soy una persona que no cree en la perfección, al menos, no ha sido nunca objeto de mi trabajo ni docente ni actoral, confío en la capacidad de las personas de acometer aspectos que necesitan o quieren mejorar desde el empeño, el trabajo constante y la consciencia de lo importante, llevan a cabo mejoras que me han maravillado al estar presente ante ellas.
Confío plenamente en el acompañamiento para conectar con quienes recurren a mi, a mi experiencia para empezar a conocer su voz, su herramienta de comunicación, tan personal como una huella dactilar. El ensayo/error es una óptima forma de emplearte no solo para aprender sobre la voz, sino para cualquier disciplina en la que quieras prosperar. Generar un entorno confiable también está dentro de mis capacidades como formadora.
La escucha hacia el otro, eso que en plural denominamos «los demás», es harto importante en mi tarea docente, desde la confianza en el grupo los demás, me ven, me hacen crítica constructiva y me veo en sus espejos, importante para mi mejora.
Me entusiasmo con los logros de quien a mi recurre, y celebro su bienestar por los objetivos alcanzados.
talleres
Todos estos detalles son los que me han inducido a optar, para mis formaciones, por el texto poético; considero que es el texto que por excelencia desata la emocionalidad.
Nunca una voz carente de emoción llegará al corazón de nadie, aunque ahí está uno de los meollos en la tarea de descubrir la voz propia.
Otra palabra importante en mis talleres y formaciones es la palabra «regalo» que para mí en este ámbito adquiere una nueva acepción, salimos a escena, a presentar un proyecto a presentarnos nosotros ante un jurado o en otras cientos de ocasiones sociales, para «enamorar» y regalar con nuestra voz al público y/o a los oyentes. Conseguir su respeto, su empatía, su alegría, su amabilidad es un gran reto para nuestra voz.